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Por un
Servicio Público de Transporte Digno y de Calidad
 Moderno, cómodo, puntal, ágil, con carriles exclusivos y prioridad en el paso.
Sostenible Social, Ecológica y Económicamente. Un transporte que contribuya a la
vertebración de la ciudad; que asegure el acceso igualitario a todos los
ciudadanos, propiciando su movilidad. Ecológicamente sostenible. Lo que
significa tanto apostar por las energías limpias, como por desarrollar los
medios existentes antes de introducir nuevos sistemas que como el Tren, además
son rígidos, centralizadores, grandes consumidores de territorio y de recursos,
y escasos generadores de empleo local.
Exigimos un sistema de transporte que se midan en términos de rentabilidad
social y no exclusivamente mercantil. El transporte es un derecho y no una
mercancía. Integrador del Territorio Sólo desde lo público se puede asegurar la
integración igualitaria de todo el territorio. Exigimos un sistema de transporte
insular que de igual oportunidad de movilidad a todos los ciudadanos dentro del
espacio insular. Patrimonio colectivo En defensa de un patrimonio social,
construido con las aportaciones de todos, que se pretende regalar al capital
privado para que haga negocio a costa de un derecho. El intento de privatizar
Guaguas Municipales no es nuevo. Su deterioro se ha ido gestando Gobierno
Municipal tras Gobierno Municipal, casi desde el mismo momento de su
municipalización. Reconocen la mala gestión y la inexistencia de política de
transporte público pero culpabilizan a los trabajadores del deterioro de la
empresa. Y en el momento que la patronal pide “hacer un paréntesis en el libre
mercado” para que los salvemos entre todos, el Ilustre Saavedra se plantea
nuevamente –siguiendo a Soria y Luzardo la venta al capital privado del
patrimonio público. Las políticas que nos han conducido a la actual crisis
económica se nos vuelven a presentar como recetas milagrosas. No es un problema
de los guagüeros, es un problema de todos los ciudadanos. No se trata sólo de
garantizar el empleo de los guagüeros. Renunciar al transporte público es
renunciar a la ciudadanía, aceptar ser convertidos en meros consumidores cuyos
derechos se miden por su cartera. El transporte público es derecho conquistado
al que los ciudadanos no podemos renunciar. Su perdida significa continuar con
el proceso de desintegración social de esta Isla. La defensa de la empresa
pública es la defensa de un empleo digno y socialmente útil que la empresa
privada es incapaz de generar como la crisis actual esta mostrando.
¡No a la pérdida de líneas a los barrios!
¡Por el mantenimiento de los puestos de trabajo!
¡Contra el encarecimiento del transporte público!
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